14 Octubre, 2020

Procrastinación, o el arte de la postergación

Aprende a ser más productivo.

5 prácticas que te ayudarán a cambiar.

¿Te ha pasado que aplazas y aplazas las cosas que tienes que hacer? ¿Te has dado cuenta que a veces esto coincide con un periodo de estrés y que por lo general, después de postergar, te sientes mucho peor? Pues bien, existe una práctica llamada procastinación, que explica perfectamente el hábito y por qué lo hacemos, muchas veces como una manera de defendernos ante periodos emocionales complejos.

La palabra procrastinar se ha puesto muy de moda en los últimos años. Sin embargo, es una palabra con muchos años de significado. Tanto es así que proviene del latín “procrastinare” y significa dejar para otro día las cosas que sabes que tienes que hacer en el presente.

¿Cómo nos ponemos activos y dejamos de procrastinar?

De acuerdo al director de investigación e innovación del Centro de Plenitud Mental de la Universidad de Brown, Judson Brewer, podemos dejar de procastinar si le ofrecemos una mejor recompensa a nuestro cerebro, lo que él llamó la Mejor y Más Grande Oferta.

La recompensa tiene que ser mejor que la sensación de «evadir», tiene que ser una que alivie los sentimientos desafiantes del presente y que tenga que ver con una decisión interna, y no dependiente de cosas externas.

De acuerdo a la doctora Olivia Remes, investigadora de salud mental en la Universidad de Cambridge, existen 5 prácticas que pueden ayudarte a dejar de procastinar:

1.- Actúa ahora y la motivación llegará

Ya sabes como es el dicho: No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy, pero entiéndelo no como dogma, sino porque simplemente no puedes saber cómo estarán mañana tus emociones. Comienza lo que tienes que hacer, aunque no tengas la motivación. Irónicamente te darás cuenta que cuando empieces, surgirá un impulso que te ayudará a continuar.

2. Equivócate

Si no puedes avanzar en lo que estás haciendo porque sientes que tiene que salir perfecto y por eso te paralices, olvídate. No necesitas hacerlo perfecto.

En lugar de esperar hasta que estés «mejor preparado» o hasta que «tengas ganas», simplemente hazlo. «Hacer las cosas mal te permite tomar acción y hace mucho más fácil seguir hasta el final, y siempre puedes refinar las cosas más tarde», explica la doctora Olivia Remes.

3. Aprende a tolerar la incomodidad inicial

Si las palabras «¡qué aburrido!» o un poco de intimidación comienzan a surgir, identifícalo y afróntalo. Si quieres superar la procrastinación, comienza detectando las emociones negativas y simplemente continúa con tu labor.

«A medida que aprendas a tolerar cada vez más esta incomodidad transitoria, el autocontrol se fortalece y comienzas a verte a ti mismo de una manera diferente. Comienzas a verte como una persona capaz. Y este es el lugar del cual surge la motivación«, agrega Remes.

4. Elimina el soñar despierto

¿Pasas mucho tiempo en redes sociales, sin razón real y objetiva? ¿Te pones a divagar o a soñar despierto con lo que te gustaría estar viviendo ahora? Por más adictivo que sea, evítalo.

«Frecuentemente, cuando soñamos despiertos, dirigimos nuestra atención hacia nosotros mismos, a objetivos no alcanzados o pensamos en nuestro yo idealizado que no corresponde con quienes somos ahora. Esto nos lleva a la reflexión, que puede convertirse en un terreno fértil para la depresión. El antídoto para esto es concentrarnos en el momento presente –la tarea que tenemos a mano o lo que sea que estemos haciendo», comenta Remes. 

5. Elige las emociones en las que quieres concentrarte

Finalmente, de tu paisaje interno de emociones, elige cuáles son las emociones en las que es mejor concentrarte. Elige no quedarte en la procastinación fácil, elige no quedarte en la incomodidad o aburrimiento y comprométete con lo que estás haciendo. 

El gran problema de la procrastinación es que lastra nuestra productividad hasta límites insospechados. Por tanto, si creemos que somos unos procrastinadores de manual, lo mejor que podemos hacer es coger el toro por los cuernos y buscar soluciones.

En definitiva, la procrastinación es un agujero negro para tu productividad. Evitar caer en la misma y aprender a combatirla es fundamental, sobre todo en estos meses de verano en los que hace tanta calor y nos da tanta pereza iniciar una tarea nueva.

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